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Día de los Muertos-- Actividad 3

This unit Copyright © 1998 by Consuelo Manríquez and is reproduced here with
her permission.
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La Muerte
El misterio con que acaba la quimera de la vida. La picaresca mexicana
la reconoce en su lenguaje popular de diferentes maneras: la parca, la
calaca, la pelona, la flaca o la huesuda. Acaso la sátira, la burla que
hace el mexicano de la muerte es la expresión de los propios temores
ante el inevitable fin del camino...?
Consecuencia natural del desgaste de los organismos o castigo
creado por Dios para los pecadores que comieron del fruto prohibido
del Edén, la muerte es misterio cuyo velo al paso de los siglos no se
ha logrado descorrer.
México es escenario colorido de múltiples fiestas y tradiciones que no
ha dejado de hacer de la muerte motivo de golgorio. A pesar de ese
algo desconocido que produce temor, se ríe de ella como ríe de sus
propias desgracias y de su aflicción.
El dos de noviembre, Día de Muertos, es de recuerdo luctuoso hacia el
ser querido que ha marchado, pero es fecha en que el dolor y el llanto
se mezclan con la ironía con que los vivos retan a la muerte con
burlas, y hacen mofa de sus propios temores con bromas y juegos de
muerte recubiertos de picardía.
Panteones concurridos, sepulcros tapizados de flores y los mejores
manjares típicos de la cocina mexicana puestos sobre una lápida... Es
que es el día en que los muertos salen de sus tumbas para disfrutar
una vez más del placer que representa degustar un delicioso platillo,
aquel que era su favorito en vida.
Ese día, los floreros tienen un buen día, los panaderos elaboran sus
panes de muerto, los artesanos construyen pequeños monumentos
en homenaje a la muerte y las plumas más ágiles crean las
"calaveras", para dar vida a cartones, caricaturas de los vivos, muy al
estilo creado por José Guadalupe Posada. Pero, de dónde viene la
tradición?
Los testimonios de las antiguas culturas mesoamericanas revelan que
los nativos consideraban a la muerte como la promesa de una nueva
vida anegada en esperanza. Coatlique, por ejemplo, mostraba una
máscara de muerte, y era diosa de la tierra y de la vida; Tezcatlipoca,
en cambio, era el dios de la fatalidad, y castigaba el pecado y la
maldad. La primera era adorada porque prometía vida después de la
muerte; el segundo era temido porque procuraba angustia a los
hombres.
La llegada de los españoles trajo consigo nuevas creencias con
respecto a la vida y la muerte. La muerte producía terror, pues en el
juicio final los justos tendrían su recompensa y los pecadores su
castigo... Y, al fin y al cabo, quién no podía contarse como pecador?
Fueron ellos quienes inculcaron la cultura de la calavera como símbolo
de muerte y el concepto del infierno donde los réprobos habían de
pagar sus culpas. Sea de cualquier manera y sea vista al modo de los
nativos de mesoamérica o de la cultura española, la muerte es realidad
y misterio en que acaba la vida terrena. Si hay algo en el más allá, sólo
quienes cruzan el umbral lo han de saber. Acaso vale la pena saberlo
ahora, cuando podemos honrar a nuestros muertos y reírnos a
carcajadas de la huesuda calaca, mientras más lejos la creemos de
nosotros?
Escribe tu opinión sobre esta lectura. Estás de
acuerdo con la lectura? Te relacionas a lo que dice?
Por qué?
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